MAKING OF DE #LASGUERRASCORRECTAS

Durante años, muchos, me sentaba con mis padres de ver los debates televisivos, los programas de tertulias, informativos,… programas como “Queremos saber”, formatos como “La clave” de Balbín o entrevistas como la que Iñaki Gabilondo le hizo a Felipe González en 1995.

Mis padres me decían, ya con 14, que tendría que tener derecho a votar, porque me posicionaba en todo. Me gustaba la política, hablar sobre ello, entender nuestra realidad. Mi madre siempre me preguntaba (y me sigue preguntando) qué opinaba sobre este u otro tema político, sobre candidatos, partidos, etc.

Es curioso como con los años aquello se esfumó. De hecho lo soterré en mi escritura, en mis ficciones, en general casi en mi opinión. Intento no posicionarme delante de gente que no conozco y siempre soy muy “polite”, como me dice mi amigo Martín.

Pero creo que “Las guerras correctas” nace de aquella época, de allí. ¿Qué pasó con los GAL? ¿Qué fue la guerra sucia contra ETA? ¿Por qué se consintió?

En el otoño de 2012 tuve la suerte de rodar mi primera película como director, “El amor no es lo que era”, una comedia humana sobre relaciones personales. Recuerdo que en las comidas conversaba con Alberto San Juan, y muchas de esas conversaciones eran de política. Volvía a tener ese tipo de conversaciones. Allí le hablé de la entrevista de Iñaki. Para mi suponía un antes y un después en la relación periodismo – política, y sobre todo una entrevista donde el periodista se empeñaba en querer conocer la verdad “¿Organizó, autorizó o toleró los GAL?”. Creo además, que fue el principio del fin del “felipismo”.

A Alberto le interesó y busqué la manera de encontrarme con Iñaki Gabilondo. Su contacto me lo proporcionó Mariola Cubells, amiga periodista, que me dijo “ahora es cosa tuya”. Y lo fue. Iñaki me recibió y estuve más de 2 horas con él conversando sobre aquella dura entrevista a Felipe. Recuerdo que le dije que hablaría con los implicados en esa entrevista (Felipe, Rubalcaba, que acompañó a Felipe a TVE y Jordi García-Candau, director de RTVE en el momento), a lo que Iñaki, antes de irme me dijo: “Gabi, cuando hables con Felipe, por favor, llámame. Quiero saber qué piensa él”.

Intenté contactar con Felipe y con Rubalcaba, pero nada: desde prensa del PSOE me supieron dar largas, de una manera muy muy amable, todo hay que decirlo.

Sí recuerdo que el día que salí del despacho de Iñaki ya tenía un esquema mental en la cabeza: tenía que contar como se gestó la entrevista (García-Candau llama a Iñaki), tenía que aparecer la entrevista en si, pero además, el final era claro: la última charla, privada, que Iñaki y Felipe tuvieron sobre el tema. Una charla que propició Felipe en Gobelas, la antigua sede del PSOE.

Una vez tuve el proyecto hablé con productoras de teatro, algunas de las cuáles no me contestaron, otras amablemente lo declinaron y una me llegó a decir que no quería hacer daño al PSOE. Allí tuve que explicarlo, y volví a esa televisión y mis padres: venía de familia socialista, quería conocer la verdad, como Iñaki la quiso conocer. Y entonces volví a Alberto.

A Alberto le entusiasmó: “hay que producirla”. Y me dijo que quería que la dirigiera yo. Pensaba que la querría dirigir él, ya que acaba de estrenar “Ruz-Bárcenas”, pero confió en mi visión del texto y de la puesta en escena.

El trabajo durante apenas mes y medio ha sido una pulsión muy fuerte. Primero enfrentarme a una visión de aquellos días, de aquella guerra sucia. En los ensayos hemos tenido charlas interminables sobre lo que significaban los GAL en el momento. Hemos discutido mucho el sentido de cada frase, de cada palabra, diría incluso hasta el último ensayo. Para mi era importante (y sigue siéndolo) que entendamos a todos y cada uno de los personajes, sus motivaciones, y pese a que las compartamos o no, sepamos porqué obró así.

Nunca he querido hacer una hagiografía de Gabilondo. Ni creo que Iñaki se prestara a ello. De hecho creo que el verdadero protagonista es Felipe. Porque en una función donde uno interroga y el otro contesta, las respuestas son la clave de todo, queremos saber, claro.

También creo que es un western de la palabra, un lugar donde se enfrenta dos personajes para hablar de la verdad. En todas las veces que he conversado con Iñaki hay una frase que se convierte casi en un mantra cuando habla de los GAL y de aquella entrevista, una frase que repite constantemente: “Yo le di la oportunidad para que dijera: no lo hice, pero fui responsable”.

En la puesta he insistido en entender las claves del socialismo del año 95. Recordemos: el PSOE estaba en su peor momento gobernando Felipe, pero era el PSOE que trajo ilusión, que trajo sanidad y educación pública y universal, acceso a la cultura, I+D+i y muchas mejoras en clave social. Era importante no olvidar su discurso y que se clavara en el tuétano de la obra.

Con todo, era importante que los interpretes que encarnaran a Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, Iñaki Gabilondo y Jordi García-Candau fuesen creíbles, pero importaba no caer en la imitación que volvería caricatura la Historia, su historia.

 

Manolo, Chani, Luis y César han sido unos excelentes compañeros de viaje, unos formidables actores. Ha habido crisis en el proceso, por supuesto. He tenido que retocar escenas enteras (creo en el teatro como arte vivo y que se viva en escena) y enfrentamientos sobre cómo plantear algo. Pero han trabajo en pos de la obra. Estoy muy orgulloso de ellos. Creo que el trabajo, el suyo sobre todo, arranca un trozo de Historia para convertirla en ficción teatral.

Hay muchos guiños en la obra al periodismo, a la realidad política actual, a mi tierra (Valencia), incluso los temas musicales dicen mucho de lo que ocurre en la obra. ¿Quién no conoce la historia del “Va pensiero”?

Por último, me gusta ese final (que no les voy a destripar), ese sabor a hiel que da pasar de un bando a otro sin darse cuenta, incluso siendo molesto para el propio espectador, que se removerá en la silla.

Espero que con esta obra la gente se lo pase bien (aunque no lo parezca, tiene una comedia incrustada), se posicione y se conciencie haciéndose preguntas sobre nuestro pasado más cercano.

Dar las gracias a Teatro del Barrio (y toda la gente que trabaja en él), a Teatro del Temple y La Rambleta por apostar junto con Teatro del Barrio en co-producir esta obra, y también agradece a un buen montón de periodistas (Rodrigo Terrasa, Jordi García Candau, Fran Llorente, Alicia Gómez Montano,…) con los que he hablado sobre ese momento histórico.

Espero que disfruten de la función. Estará en cartel del 5 de febrero al 1 de marzo los viernes, sábados y domingos. Consultar en cartelera ;)

 

“Unos días antes me llamó Alfredo,

quería saber lo que le iba a preguntar a Felipe.

- Iñaki, ¿no todo será sobre los GAL, verdad?

- Dile a Felipe que responda breve y así cabrán más temas”.

Iñaki Gabilondo en la entrevista que le hice. Mayo del 2013

“La política ha dejado de ser una política de ideales

para convertirse en una política de programas”

Enrique Tierno Galván

A Alberto San Juan, por su apoyo e impulso al proyecto

A Iñaki Gabilondo, por aceptar ser un personaje

A Rodrigo Terrasa, por la documentación

A Carlos López y Marciano Menéndez, lectores infatigables

A mi mujer, Marta, y a mi hijo Gabriel

“Las guerras correctas” en Las Provincias

Las-Provincias_VÍDEO_sobre_Las_Guerras_CorrectasEl GAL y Felipe González abren el telón” es el título de la noticia y el vídeo publicado por el diario digital Las Provincias sobre el estreno teatral “Las guerras correctas“. La noticia está firmada por José Forés Romero.
El vídeo cuenta con una entrevista a Gabi Ochoa, autor y director de “Las guerras correctas”, si queréis verlo, pinchad aquí.

Para saber más cosas sobre la obra de teatro “Las Guerras Correctas” podéis visitar Teatro del Barrio.

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Las Guerras correctas en eldiario.es: “¿Organizó usted el GAL, señor González?”

Las Guerras Correctas_noticia en_ eldiario.es Izquierda a derecha: Chani Martin (Rubalcaba), Manolo Solo (González), Gabriel Ochoa (director),  Luis Callejo (Gabilondo) y César Tormo (García Candau) // Foto: Armando Vázquez.
Las guerras correctas obra teatral de Gabi Ochoa.

El periódico digital eldiario.es publicó una completa información previa al estreno de la obra “Las Guerras Correctas”. El título de la notica es “¿Organizó usted el GAL, señor González?” y lo podéis encontrar en la sección de Cultura del periódico. Paula Corroto es la periodista que firma.

Para saber más cosas sobre la obra de teatro “Las Guerras Correctas” podéis pinchad aquí.

noticia_eldiario.es-las_guerras_correctas

Podéis leer más noticias sobre “Las guerras correctas” sin pincháis aquí.

 

GUARDIAS URBANOS

 

Hace años, muchos, tal vez 10, puede ser. Había quedado con un amigo que trabajaba en la gestión cultural de una institución pública. Era una buena época, había trabajo. Había quejas pero porque Pepito o Menganito tenían más producciones, pero en general, todos trabajábamos. La conversación, o lo que recuerdo de ella, fue más o menos así:

– ¿Y ahora que tenéis de nuevo?

– Pues entra XX y XX grupo, y hay una coproducción con XX, y luego XX.

– Ah, que interesante.

– Sí, no deja de serlo, pero de verdad, yo cada vez tengo la sensación de que somos guardias urbanos.

– ¿Guardias urbanos?

– Sí, solo estamos para dirigir el tráfico. Qué pase el siguiente. Hay una cola y la siguiente producción es quien está en la cola.

La conversación continuó por otros derroteros, pero a mi se me quedó clavado eso “guardias urbanos”. Criterio no había, había presión en la cola para que pasara el siguiente.

No fue la única vez que tuve esta sensación. La tuve muchos años antes en una reunión del sector, donde se habló poco de cine y creación (era del sector audiovisual) y más de cuotas, de a quien le tocaba en ese momento. De allí salí cabreado porque no se premiaba el buen o mal cine, sino que lo hiciera Juan o Miguel porque, “les tocaba”. Yo pensaba, ¿pero de verdad tenían buenas películas, documentales, series o lo que plantearan? ¿O era, porque sí?

¿Por qué nuestra gestión cultural ha sido desde hace años “guardias urbanos”?

La verdad que no tengo muy clara la respuesta, pero sí que he visto síntomas en esos momentos comentados a lo largo del tiempo. Pero lo que más me preocupa es que sigue ocurriendo.

Parece que el concepto cultural que tenemos pasa por comprar, deglutir, mostrar,… siempre pienso donde se guarda la reflexión. Los programadores culturales se preocupan, y muy mucho, de tener lo que más ha pegado, lo que ha tenido ecos, tanto fuera como dentro, sin preocuparse en algo que es fundamental y de lo que tanta veces he comentado con otros creadores:

“el punto cero de la creación”.

Pongamos un símil futbolístico para ver si lo entienden.

Aunque soy del Valencia, hay tres equipos que me han fascinado a lo largo del tiempo por su construcción de club. El Sporting de Gijón, el Athletic de Bilbao y el Barça.

Del Athletic, tal vez por esa obsesión por lo genuino vasco, que en ocasiones le ha salido bien, y otras, pues no. Pero del Sporting y del Barça, por como construyeron sus canteras (hablo de hace años, desconecté del futbol hará… pues 5 años o más, y solo lo sigo de uvas a peras).

La Masiá, la cantera del Barça, ha sido un revulsivo del club, ha hecho que finalmente gentes como Xavi, Cesc o Iniesta lleguen a la élite. Ese sueño de Cruyff se hizo realidad: no paguemos por traer estrellas, hagámoslas nosotros. Los hechos y el tiempo, la piedra sobre piedra y la progresión, hicieron del proyecto un referente.

Pero no tenía porqué ser un club fuerte. El Sporting también exportó futbolistas cuando creó Mareo, su escuela de formación. Eloy, Luis Enrique, Ablanedo o Villa son creaciones de Mareo.

No hacia falta un gran presupuesto, hacia falta no esperar resultados a corto plazo.

¡Ay el corto plazo! Siempre nos decimos, vamos a preparar lo que viene a 2-3 años vista, y luego no salimos del mes que viene.

No sé si ahora se entiende más “el punto cero de la creación”.

Para que nuestros gestores dejen de ser “guardias urbanos”[1] falta que ellos marquen las líneas. Un criterio. Y en eso solemos olvidar la formación. La cantera, eso tan importante.

Sigo viendo a grandes valencianos triunfando fuera de sus poblaciones y veo que no ha sido gracias a su formación aquí, a su “Mareo” o su “Masía”, sino a su propia y perseverante constancia. Y eso no debería seguir pasando.

Este 2015 tenemos una oportunidad histórica de darle la vuelta a esto. No podemos seguir esperando a lo que vendrá de Madrid, Barcelona o Londres. Que sí, que será interesantísimo, pero además, creemos y valoremos a nuestros creadores y exportémoslo.

Y cuando vengan referentes, que sean los que de verdad remueven, que no quieran un pisazo en la Calle de la Paz ni una Ciudad del Teatro, sino a marcar un camino, y ayudarnos a crear, a transformarnos piedra a piedra.

Esa es la cultura que quiero. Dejemos que los guardias urbanos sigan dirigiendo el tráfico de las ciudades y que llegue la hora de los creativos en la gestión.

 

[1] No todos los gestores son/han sido así. Pero tal vez la desidia fue una marea que barrió hacia la mayoría.

TU CIUDAD DESDE LA DISTANCIA

Gabi Ochoa Web Imagen de Valencia

En ocasiones uno se ve viviendo fuera.

Se ve en un país extranjero, trabajando en algo que realmente le motive, y con su familia a su lado.

Más de alguna vez lo hemos hablado mi mujer y yo. Hemos fantaseado con la idea.

En un momento determinado pensamos, ilusos de nosotros, comprar un departamento en Buenos Aires. Incluso hacerlo a medias con otros amigos. Buenos Aires nos cautivó.

Pero del sueño una siempre regresa.

Hay una anécdota que siempre cuenta mi padre muy ligado a esto. Dice que un día iban él, sus hermanos y sus padres andando por Ceuta (mi padre, por el oficio de mi abuelo, vivió por media España) y que a uno de ellos se le ocurrió jugar a “imagínate que eres millonario”. Cada uno dijo qué iban a hacer con ese dinero, hasta que mi abuelo dijo, “ala, iros bajando del 600”. Los hizo bajar a la realidad.

Amo a mi ciudad, Valencia, y dudo que ya me pueda separar de ella.

Durante una época viví en Barcelona y en Madrid, las probé. La ciudad condal sí me fascinó, pero no era Valencia. Madrid me producía rechazo al principio, ahora es uno de mis sitios preferidos.

Todos queremos realizarnos en nuestra tierra, en nuestro lugar. Es como si nos perteneciera, como si fuera parte de nuestro ser, una extensión de nuestra alma.

Por eso se nos parte el alma cuando tenemos que irnos, cuando por circunstancias tan duras como una crisis, como esta estafa, nos vamos.

Durante este mes que he vivido despegado de Valencia, de mi mujer y mi hijo, he estado pegado a la pantalla viendo las noticias de allá, viviéndolas como si me afectaran, como si fueran conmigo, cuando cada vez más, la distancia (física y emocional) se me hace más evidente.

Buenos Aires me revienta de ideas. Me genera muchísimas preguntas, me activa creativamente. Es la segunda vez que piso sus calles y estoy convencido que no será la única. Los lazos son tan grandes, que he de volver.

Pero en esta distancia veo mi Valencia, allí, chiquita, como en un mapamundi de esos antiguos donde señalabas donde vivías.

 

En nuestra ciudad siguen habiendo desmanes políticos, que pararán tarde o temprano, porque van a caer. Siguen habiendo una casta, la mini-casta cultural sigue intentando caer matando, pero creo cada vez más en las nuevas generaciones y su fuerza regeneradora (como me jode que hayan pervertido conceptos como este o como “popular”, algo perteneciente al pueblo. Recuperemos el lenguaje, es nuestro!). Conozco a esa generación, la veo todos los días en mis clases, la conozco en las redes sociales, la aliento siempre que puedo. Van a ser los que hagan que el panorama cultural cambie 180º. Eso es lo que veo.

Y lo veo a miles de kilómetros, al otro lado del Atlántico, mientras tejo hilos insondables, redes en este lado para que sean referentes en aquel otro.

Me gustaría que los cuarentones como yo (estoy casi casi) sigan contando. La experiencia es un grado importante. Como también no nos olvidemos de nuestros creadores mayores, de aquellos que de verdad nos han ayudado, no aquellos que se han erigido en altares y de allí no saben bajar.

Nos espera un 2015 lleno de sorpresas, de buenas sorpresas. Van a caer sistemas, maneras, modos, y surgirán propuestas, ideas, creatividad a raudales y aunque nos costará, porque aún estamos anclados a viejos vicios nada buenos, hay que abrirse a ello.

Me gustaría acabar citando a una de esas jóvenes promesas, al talentoso Carles Chiner (Gener), que en la canción “El temps del llop” canta una frase que debería ser un estandarte para lo que está por llegar

“Ja no queda més camí que el que du de nou al canvi”

(Ya no queda más camino que el que lleva de nuevo al cambio)